Audrey Tang, ministra digital de Taiwán y una de las hacktivistas más respetadas del mundo, es una declarada admiradora de las plataformas participativas surgidas de Decide.es.  Audrey Tang, que fue mentora del taller internacional Inteligencia Colectiva para la Democracia celebrado en Medialab-Prado , elogia la red de ciudades de la participación que está surgiendo en España alrededor del software Consul y de las plataformas Decide. Desde que fuese lanzada la plataforma el Decide Madrid, decenas de ciudades han usado el código y lo han adaptado a sus necesidades. El repositorio en GITHUB de las ciudades vinculadas a Decide es un horizonte para la democracia global.  El pasado diciembre  una veintena de ciudades anunciaron de forma conjunta que se sumaban al Decide.  Recientemente, el software de Decidim Barcelona se extendió a seis ciudades de Catalunya.

Audrey Tang apunta que la federación líquida de los Decide está construyendo “una forma de que las ciudades compartan sus procesos, sus mejoras, sus innovaciones”. Aquí la declaración íntegra de Audrey Tang, transcrita de la entrevista realizada por el equipo del Participa LAB del Medialab-Prado de Madrid.

 

“La forma en la que has dicho federación es correcta, es la imagen correcta. Está federado, no en el sentido que hay un gobierno federal, sino en un sentido en el que está codificada en software, aunque todavía no en leyes. Es una descentralización de código. En lugar de todo el mundo tener un gobierno nacional vertical, ahora tenemos una forma de que las ciudades compartan sus procesos, sus mejoras, sus innovaciones, en una manera que no es exactamente peer to peer, sino federada, replicada, a través de software libre. Veo muchas tendencias inspiradoras a estudiar, especialmente esta oportunidad de hacer estudios comparativos serios, de diferentes formas de desplegar las cosas, como por ejemplo, cuanto de profunda es la calidad deliberativa, si desplegamos diferentes maneras de entendimiento aumentado. Saber que la gente sabe de lo que está debatiendo. Estamos haciendo lo mismo con los parlamentos, en Taiwán, y basado en el mismo software. Pero nuestra literatura de investigación no es tan profunda como en España. Y es algo de lo que espero seguir aprendiendo“.

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